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Entrevista con el Dr. Claudio Baigún, especialista en recursos pesqueros de agua dulce del CONICET.
Diario El Litoral, Santa Fe 3 de mayo 2006. Por Fabián Fessia.
-¿Por qué cada vez hay menos peces y de menor tamaño?
-Hay varias razones, en particular en cuanto al sábalo son de índole ecológica, pesqueras, socioeconómicas y de gestión de los recursos que llevan a cabo las autoridades provinciales de aplicación. El caso del sábalo es una conjunción de todo lo mencionado; hay causas concatenadas que han avanzado poco a poco, unas más y otras menos, llevando a esta especie a un estado crítico como lo percibe la gente.
-¿Qué puede decir respecto de los controles?
-Que sólo tienen en cuenta la talla, ya que en el control de la pesquería ninguna legislación provincial en la cuenca contempla el límite -o el cupo- de extracciones para regularla. Y este control, en caso de que exista, si bien significa mucho esfuerzo porque implica medir pescados en las zonas de desembarco o de procesamiento, permitiría aplicar una metodología específica para obtener datos representativos de lo que se está extrayendo del río. Sin embargo, por ahora, las provincias no tienen personal ni capacidad para efectuar dicho control, de modo que es más una expresión de deseo que una acción eficaz. Sé que se hacen controles sorpresa en las rutas, pero es obvio que el volumen de pescado que se puede detectar es mínimo.
-¿Qué sugiere para mejorarlos?
-Dado que se conocen las principales áreas de desembarco y puertos adonde llega el pescado, así como los sitios en los que se hace el acopio, habría que realizar controles en las propias banquinas de desembarco. Los pescados deberían ser medidos en un puesto de fiscalización y luego, si correspondiere, permitir que los lleven a los frigoríficos. Si no se hace así ya es un mal comienzo, porque el interior de estos establecimientos es una "caja negra" donde los pescados se pueden acomodar a gusto para que pasen los controles de la ruta. Por ello también podrían realizarse controles dentro de los frigoríficos, controles-sorpresa como efectúa la AFIP por ejemplo. De alguna manera sería un reaseguro de que esos controles se cumplan. Deben ser hechos por gente que no esté influenciada por el sistema, a la que se le pague bien y que esté abocada sólo a eso.
-Entonces, controlar no es sencillo...
-No, es una tarea complicada porque requiere características muy particulares y las provincias no ponen ningún énfasis en mejorar ese sistema. No creo que se trate de recursos, es un tema de voluntad política porque en la medida en que este sistema se implemente se restringe la pesca ilegal.
-¿Qué consecuencias acarrea la depredación del sábalo?
-En primer lugar afecta a una enorme cantidad de personas que viven de la pesca de subsistencia y de la comercialización de esta especie. Y por otro lado es bien conocida la importancia que tiene como eslabón de la cadena trófica del sistema: es un pez que come detritus (materia orgánica acumulada en el fondo) y la viabiliza hacia los niveles tróficos superiores. Si disminuye la cantidad de sábalos se va perdiendo la integridad ecológica del río por la repercusión que tiene sobre las demás especies, sobre todo las que forman parte de la pesquería deportiva que es la más importante del Paraná.
-¿Nota preocupación en las autoridades?
-Sí, se preocupan pero en realidad se deberían ocupar del tema. Hay muchos intereses en juego, los frigoríficos ejercen su presión y el hecho de que las provincias no reaccionen a través de sus poderes políticos implica que el problema no es demasiado sencillo. Todas las legislaciones se basan en fijar una “talla mínima” o “de primera captura”, que es insuficiente porque nunca se pensó que se llegaría a esta situación. El sábalo siempre fue considerado un pescado "de segunda" y de pronto la situación ha cambiado debido a la voracidad de los frigoríficos exportadores. Sin dudas la actividad debe regularse de manera urgente. El río Paraná aun siendo grande no tiene una capacidad ilimitada y no se ven pasos significativos para modificar la situación. Me asombra que una provincia como Santa Fe no tenga una estructura administrativa sólida, idónea, que entienda del problema. Si esto no se ha hecho es porque tal vez ésa sea la forma adecuada de no ocuparse.
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Santa Fe, 11 mayo 2006 (prensa Proteger).- Con la intención de continuar buscando soluciones a la grave situación pesquera en la provincia, se realizó en la Legislatura una asamblea abierta de la que participaron legisladores, funcionarios e instituciones de la sociedad civil.
Empresarios turísticos de la zona costera, pescadores, representantes de los clubes de pesca deportiva, ONGs, y miembros del Consejo Provincial Pesquero, acompañados por los legisladores Héctor Jullier, Santiago Mascheroni, Daniela Qüesta y Antonio Riestra, reclamaron que se suspendan durante 180 días las exportaciones de sábalos en la provincia de Santa Fe, hasta tanto se renueven los recursos en el río Paraná.
Los presentes consideraron como “otra falta de respeto” de parte del Secretario de Medioambiente, Marcelo Terenzio, por no haber concurrido a debatir sobre este tema.
Según el Concejal Leonardo Simoniello, se debe trabajar mucho y dejar en claro cuál es el problema. "Es increíble cómo Obeid acompañó a Kirchner por las papeleras, siendo que en su provincia hay problemas ambientales de la misma índole”, dijo para agregar que el Gobernador “no defiende el patio de su casa".
Simoniello declaró sentir “vergüenza ajena” al ver al mandatario provincial en Gualeguaychú y recordó que “en Santa Fe hay una ley que no se cumple y un funcionario que no cumple".
Mientras tanto, el diputado Mascheroni expresó su voluntad de trabajar con la prensa y de enviar cartas documentos si lo requiere el caso.
Durante muchos años, el río Paraná fue la fuente de trabajo para miles de santafesinos que utilizaron la pesca como su medio de vida. Esa labor artesanal, basada en el esfuerzo, cobró una dimensión superlativa cuando la devaluación de 2002 transformó a esta actividad en una muy rentable alternativa, tanto para los frigoríficos del rubro como para la inversión golondrina de algunos acopiadores.
Fuentes: Diario UNO, Santa Fe / Sin Mordaza, Santa Fe